ME QUEDAN exactamente dos días para que mi cuerpo y mi mente se embarquen de nuevo con destino a la ciudad que parece mover los hilos de muchos de los sueños de los mortales: Nueva York. He tenido tantos ajustes en este 2023 que todavía no he gestionado lo de que me voy, lo de que estaré en la Quinta Avenida respirando el aire que se filtra por las alcantarillas y que deja una cortina de humo recogida en tantas y tantas películas. En momentos de tanta ocupación, el vapor de mi cabeza no saldría de muy distinta tonalidad. A veces, me gustaría ser uno de esos aventurer@s que no están el suficiente tiempo en ningún sitio como para tomar cariño a alguien o generarse un hábito. Descubriría millones de rincones nuevos que no me provocarían expectativas, puesto que aunque no quiera, inevitablemente, desde teenager , lo que me apetece planea siempre por mi cabeza y, de naturaleza artificiera,...